martes, 23 de febrero de 2010

Historia y agua




Unas imágenes de los puentes sobre el río Mundo en Isso, fechados en la zona tradicionalmente hacia la época romana, pero muy probablemente reformados en el siglo XVIII. La fuerza del agua arremete contra estas construcciones formando remolinos y ondas con espuma, desgastando y moldeando literalmente la historia contenida en ellos. Agua a borbotones, frescor, historia y un paisaje incomparable para un lugar de gran belleza para los sentidos.

martes, 2 de febrero de 2010

1310-2010: 700 años de la concesión del término a La Roda

El 12 de Enero de 1310, en Villarejo de Fuentes, el infante D. Juan Manuel, hermano de Alfonso X "El Sabio", concede término a la aldea de La Roda, segregándola de la villa de Alarcón;cuyas tropas habían establecido ,la centuria anterior, un puesto de vigilancia y peaje de la robda; al mando del alcaide dependiente de aquella villa, reconstruyendo el castillejo musulmán. Este hecho, de suma importancia para los rodenses, forma parte de un proceso repoblador que,en un principio,va destinado a asegurar las poblaciones de los núcleos mayores y más estables(Alarcón, Alcaraz, Chinchilla,...); para ,posteriormente, organizar el espacio en grandes divisiones concejiles,capaces de rechazar y responder las "razzias" musulmanas,durante la Reconquista. (Pretel Marín,A."D. Juan Manuel señor de la llanura",I.E.A.) El dato más antiguo que tenemos de La Roda, creemos que se remonta a Abril de 1240,obtenido a través de una fuente indirecta(P. Ortega). En una donación de heredades de Alarcón y Valera, entre los testigos del acto notarial,figura Ferrandez ¿o Johan Gonzalvez?, "senior" en Roda.El cual debía ser el alcaide designado por el concejo de Alarcón, para el inminente ataque a la alquería de Albacete, que cae en 1241;Chinchilla lo hará al año siguiente. La Roda fue entregada ,junto a otros lugares, a D. Juan Manuel, en compensación por las pérdidas del tratado de Torrellas-Elche(1305); pasando a incorporarse al Señorío de Villena, titularidad del Infante.Este señorío tiene un doble origen histórico; por un lado, las poblaciones de la Tierra de Jorquera, Hellín, Ves, Tobarra, Almansa, Yecla ,Sax y Villena; habían pertenecido a su padre el infante Don Manuel, en el Siglo XIII, por ello se le denominó "Tierra de Don Manuel". El sector norte, la Tierra de Alarcón e Iniesta, perteneció a realengo durante los siglos XII y XIII. (Pretel Marín,A.; "Conquista y primeros intentos de repoblación del territorio albacetense",I.E.A.) Debido a las difíciles condiciones de atracción y fijación de población, en tierras de frontera; en un documento fechado en Montalbanejo el 12 de Julio de 1319, D. Juan Manuel exime a los habitantes de La Roda, de la obligación de pagar cualquier tipo de pecho señorial (servicio, fonsadera, pedido, yantar, etc.). Nuestro pueblo, además de ser paso obligado desde Murcia y Valencia hacia Castilla, era punto limítrofe entre los obispados de Cuenca y Cartagena, y, el arzobispado de Toledo.Esta ubicación estratégica, provocó un conflicto entre Cuenca y Cartagena, referenciándose que, en documento de archivo,La Roda, siendo aldea de Alarcón, tenía parroquia propia, ya, antes de 1322, fecha del citado documento.El hecho de que siguiera siendo aldea, demuestra el escaso éxito repoblador. Las correrías de los musulmanes y la rebelión de D. Juan M. frente a los realistas(1327-1329)paralizaron los intentos de repoblación. Reanudados por la efímera paz de 1334 y 1335. Así, en Albacete, el 13 de Febrero de 1334, D. Juan M. concede al concejo de La Roda el "fuero de leyes".Un corpus jurídico más oligárquico, favorable a los pecheros, que sienta las bases organizativas del concejo bajomedieval castellano, afirmando el sistema de elección interna para los oficios, entre las familias de posteros. Quedando la población más sujeta a la autoridad señorial, pero sin perder las franquicias fiscales, otorgadas en 1319. Posteriormente, D. Juan M. concedió como incentivo para repoblar, la exención o reducción del diezmo. (Enrique Íñiguez Rodríguez. Wikipedia) Sin embargo, en 1337, el señor , mermaría el territorio rodense con la segregación de la puebla de La Gineta. Además, en sus últimas voluntades- fallece en 1348-, ordenaba la venta de La Roda y otras poblaciones, para hacer frente a los gastos de testamentaría. Tal venta, no se llevó a cabo, ya que , el 12 de Junio de 1350, en Sevilla, su hijo y sucesor, Don Fernando Manuel, confirma, a instancias de Juan López del Castillo( comisionado por el concejo de La Roda), los tres privilegios anteriores otorgados por su progenitor. En este documento, se menciona por vez primera, la expresión "mi villa de La Roda", confirmando una situación "de facto", que no estaba avalada por ningún título de villazgo, pero que habría nacido, virtualmente ,con la concesión de término en Enero de 1310. Hace setecientos años, de la mano del Infante Don Juan Manuel, en medio de enormes dificultades, derivadas del proceso de Reconquista y repoblación, por un lado ,y, las guerras entre reyes y nobles ,por otro; en el corazón de La Mancha, La Roda echó a andar en el tiempo, comenzando a forjar, así, su identidad y su futuro. Nota de autor: La información recopilada en este artículo, procede de los trabajos de reputados especialistas como Aurelio Pretel, Carlos Ayllón, Miguel Rodríguez, Pedro J. García , Enrique Íñiguez y José L. Pastor.

sábado, 16 de enero de 2010

Ternura prehistórica o el valor de lo cotidiano.


Dos de las características más interesantes de la pintura levantina, que la distinguen de las manifestaciones paleolíticas, son la presencia indisimulada de la figura humana como protagonista de muchos de los murales rupestres y el carácter narrativo que estos adquieren. Las composiciones en las que aparece el hombre como elemento intencional son muy variadas y permiten conocer algunos aspectos del modo de vida de la época e incluso la ubicación cronológica de estas pinturas, situadas en el umbral de lo neolítico e incluso más allá.
La caza es la actividad más representada, pero también aparecen escenas de lucha entre distintos bandos, ejecuciones y motivos rituales. Menos numerosas, pero tanto o más interesantes, son las imágenes de la vida cotidiana: recolección de productos silvestres, partos y situaciones familiares. Estas últimas resultan muy atractivas para el análisis de este tipo de comunidades. Las figuras -una de ellas vestida con falda- que se dan la mano en el Abrigo Grande de Minateda (en la imagen) son fiel reflejo de la complejidad de las relaciones sociales que ofrecen las comunidades pospaleolíticas superando una mera dimensión tribal; es además uno de los primeros -y bellísimo- retratos de familia o amistad en la historia, prehistórica, del arte.

miércoles, 13 de enero de 2010

La Nudista helada


Los recientes temporales de frío y nieve -qué lejos están los tiempos en que nos quejábamos del calor de noviembre- han dejado en nuestras calles, amén de algún catarro en el mejor de los casos y más de un fractura por besar el hielo, estampas tan pintorescas como ésta. La Nudista, el vaciado de Arturo Martínez que desde hace unos años nos recibe en el bulevar de La Libertad, tocada y vestida con manto de armiño, nos invita a compartir su delicioso "chambi". Ya vendrán tiempos mejores y para entonces quizá estos no sean tan malos...

lunes, 23 de noviembre de 2009

Las pinturas rupestres de Minateda














Las pinturas rupestres de Minateda se encuentran ubicadas en un refugio que domina el valle del arroyo de Tobarra y frente al famoso tolmo de Minateda, donde en la actualidad encontramos restos desde época íbera hasta el dominio musulmán.

Las pinturas fueron descubiertas en 1914 por Juan Jiménez Llamas, un buscador de arte rupestre que trabajaba para Henri Breuil, el mayor estudioso de este arte a principios del siglo XX, causando gran impresión tanto por la cantidad de figuras, como por la variedad temática y la diversidad estilística.














Las pinturas se han fechado de una manera amplia entre el inicio del Neolítico hasta llegar comienzos de la Edad del Hierro, por lo que nos movemos en un lapso de tiempo aproximado que va desde el año 6.000 hasta el año 1.000 antes de nuestra Era.

En ellas, se puede apreciar tanto la representación de estilo levantino naturalista, con escenas de caza o representaciones de animales de muy buena calidad, como el estilo esquemático, más geométrico y lineal, en su versión macroesquemática como microesquemática.


















La pintura levantina se caracteriza por aparecer generalmente en abrigos al aire libre o covachas, ciñéndose a la técnica pictórica y abandonando el grabado. Al contrario que ocurre en la escuela hispanofrancesa (Altamira,…) el hombre tiene una gran importancia en la representación, teniendo las escenas un carácter narrativo.














Las figuras se plantean como siluetas planas y sin volumen, perfiladas con trazos finos y rellenas de un único color. La plasmación de animales es naturalista, aunque no detalla órganos ni partes concretas, mientras que la figura humana contrasta por su tendencia a la estilización.

El lugar en que se localizan, orientado al este, por donde sale el sol, nos informa de sus intereses de tipo religioso y cultural. Además el total dominio del valle desde la posición en que se encuentra el refugió no hace incidir en la idea del carácter propiciatorio de las pinturas rupestres.














El friso de Minateda no está completamente restaurado lo que nos permite reflexionar sobre lo delicados que son estos restos y las graves consecuencias que pueden tener nuestras acciones para la conservación de este legado.

Además de todo lo mencionado este abrigo se encuentra a muy poca distancia del nombrado tolmo de Minateda, completando la oferta de este parque arqueológico que, de este modo, abarca un abanico que se inicia en el neolítico con las pinturas rupestres y se cierra con los restos pertenecientes a la dominación musulmana.

domingo, 8 de noviembre de 2009


En el marco de las Jornadas Europeas de Patrimonio, el Museo municipal de La Roda celebra unas jornadas de puertas abiertas durante el fin de semana del 7 y 8 de noviembre.

El Museo, que se nutre esencialmente de la colección Antonio Martínez, se ubica en los sótanos de la Casa de la Cultura y presenta una interesante y variada muestra de objetos de arte religioso, mobiliario tradicional, cerámica, metalistería, etnografía, testimonios rodenses y una colección de dibujos del pintor barrajeño Benjamín Palencia, amigo personal de los hermanos Martínez.

Actualmente se está procediendo al inventario y catalogación de las piezas que lo componen, de cara a un nuevo montaje previsto para principios de 2010 y para favorecer su puesta en valor ante la sociedad rodense y quienes nos visitan.
IMAGEN: dibujo de Benjamín Palencia, perteneciente a la colección del Museo municipal. 1966.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

¡NUEVO CURSO!

Tras el siempre duro -y no por conocido menor- inicio de curso, reiniciamos las actividades de nuestro grupo. El esfuerzo del año pasado, recompensado con la sensación personal del trabajo bien hecho y el gratificante reconocimiento de nuestros compañeros, nos mueve a retomar esta tarea allá donde la dejamos: en el conocimiento, puesta en valor y divulgación del Patrimonio cultural más próximo. La empresa es árdua; los medios, aquellos que nos proporciona nuestro interés por los nuevos procedimientos eductivos; el entusiamo, intacto. Rutba sigue...

lunes, 25 de mayo de 2009

UN DELICIOSO EJEMPLO DEL "CÓMIC" RELIGIOSO EN EL BARROCO POPULAR ESPAÑOL: La Ermita de Belén en Liétor.


El arte barroco es una de las expresiones artísticas más complejas y variadas que existen, fruto de una época, la que transcurre entre los siglos XVII y XVIII, renovadora y convulsa en todos los órdenes, también el cultural.
Así, bajo este concepto entendemos elementos estéticos tan heterogéneos como los que resultan del revisionismo de lo clásico, impuesto por las cortes de papas y monarcas absolutos; la plástica del mercantilismo emergente, asociada a la rica burguesía norteña; o el neopalladianismo colonial del mundo anglosajón. En España, también existe esa divergencia estilística entre un arte oficial, expresión del poder, que traduce en sus palacios y catedrales los modismos importados de Versalles o Roma, y el barroco popular, fruto de la devoción religiosa inspirada por el regeneracionismo contrarreformista.
Son numerosos los ejemplos de esta última forma de entender lo barroco y desgraciadamente no tantas las aportaciones documentales que nos acercan al mundo de la religiosidad cotidiana. Quizá por ello, la puesta en valor de estas obras no haya pasado de una mera clasificación escolástica -preocupada por los principales autores y su influencia- olvidando la producción de artistas y lugares mucho más modestos en los que es fácil confundir tradición e Iglesia, y que abundan, por ello, en la razón de ser última del barroco hispano.
No es del todo el caso de la ermita de Belén en Liétor, declarada monumento histórico-artístico por decreto 893 de 5 de marzo de 1976 y con interesantes estudios realizados por Rubí Sanz y José Sánchez Ferrer, cuya decoración pictórica es una magnífica muestra de lo que decimos. Sobre los muros de una modesta construcción del siglo XVI, en la tradición gótica de las iglesias con arcos diafragma habitual en la sierra albaceteña, se despliega un repertorio plástico epatante, incapaz de dejar indiferente al espectador. Roleos, alfombras, cortinajes y retablos dibujados sirven de marco teatral a un programa iconográfico variadísimo, condicionado por el paisanaje o el culto local y expresado con una ingenuidad consciente, a caballo entre la estampa devocional y el sentido catequético de la imagen barroca. Nos movemos en el terreno de la nueva fiesta religiosa postrentina, en la que adquieren parte sobresaliente y equidistante la escenografía y la imagen, no por ingenuas cargadas de intención simbólica.
El temple alla secca, aplicado en vivos colores sobre las paredes, se despliega rellenando el trazo naif de unos contornos diseñados con anterioridad hasta conseguir plenamente su objetivo: sobrecoger al fiel; atrapado por lo religioso, humilde ante tan exuberante paleta y vivificado por transportarse a un espacio alegórico y paradisíaco al que, sin embargo, se siente próximo y en el que se encuentra reconocido a través de la rusticidad de los personajes y de sus rostros estereotipados y exentos de la más mínima dignidad eclesiástica. Mas al contrario, en su sencillez, expresividad y disposición –cual viñetas de época- encuentra el fiel un credo aprehensible, además del reconocimiento social de sus vecinos.
Mucho se ha discutido sobre el autor o autores de esta decoración, fechada a partir de 1734 y que algunos han relacionado con la firma Vicent que aparece modesta y aislada en algún lugar de la fábrica. Lo cierto es que la homogeneidad de las pinturas apunta a una sola mano y los errores en la interpretación de algunas escenas hagiográficas a un lego. No obstante, el descubrimiento de murales similares en la ermita de la Purísima y en la iglesia del convento franciscano de la cercana localidad de Tobarra, realizadas pocos años antes y en el que tuvimos el privilegio de participar activamente, abre el abanico a nuevas y más complejas interpretaciones.
No es éste el lugar para dichas reflexiones. Nuestro interés se limita aquí a poner en valor los distintos caminos del arte y las curiosas formas que adopta cuando se aleja de los grandes centros de creación y se desvincula de los repertorios áulicos. Liberado de los corsés estilísticos, se muestra cercano, espontáneo y humilde, resultado de lo cotidiano, lo instintivo y lo vital.

Agradecer, como siempre, la amabilidad y atención de D. Francisco Navarro Pretel, y el cariño con el que nos trataron Eli y Rafa, excelentes cicerones de su pueblo.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Amaneció, que no es poco




Después de dos intentos frustrados por la nieve y la lluvia, el sábado 25 nos levantamos temiendo que un día más nos acostaremos sin haber visto Ayna. Sin embargo, para sorpresa de todos, el cielo está despejado.
Los expedicionarios habituales nos encontramos en el parking de la universidad y en dos coches emprendemos la marcha. Ya en Ayna nos reunimos con Monchi, Isabel y Cristina, compañeras por un día, y con Jesús, el encargado de la oficina de turismo, que será nuestro guía.
Tras unos kilómetros en coche iniciamos a pie la ruta que nos llevará por la sierra hasta la Cueva del Niño. Admiramos el paisaje, nos asomamos a los precipicios y con ayuda de Jesús imaginamos cómo fue la vida allí tiempo atrás.

Llegamos a la entrada de la Cueva y ya en la pared exterior encontramos un preludio del interior: una mancha informe que las explicaciones de Jesús y Manuel convierten en nítida figura, muestra del arte levantino.
Almorzamos y nos adentramos linterna en mano en la caverna: observamos en dos paneles el contorno perfecto de varios animales que alguien dibujó miles de años atrás, admiramos lo que podría ser una lámpara paleolítica y escuchamos atentos todo lo que nuestro guía nos cuenta hasta que los flashes y los gritos de un grupo de excursionistas acaban con el sueño. El debate de cultura de masas vs. cultura de élite será el tema de conversación de la sobremesa.

Bajo un sol de justicia deshacemos con la lengua fuera el camino andado hasta llegar a la Cueva y nos despedimos. Quedamos los de siempre.

Ponemos rumbo a Liétor y allí, en La Posada, recuperamos fuerzas para la segunda parte de la excursión. Ya en el café se nos unen Rafa, discípulo de Manuel, y Eli. Gracias a su intermediación, Don Paco nos enseña el Convento de los Carmelitas Descalzos. Lo más sorprendente: las momias expuestas en una cámara subterránea y, sobre todo, el ensayo de órgano. Emocionados, decidimos que vendremos a uno de los cuatro que se celebrarán entre mayo y junio.

Salimos y nos dirigimos a la ermita de Nuestra Señora de Belén, donde Don Paco, solícito, nos guía y descifra durante largo tiempo las pinturas que lo cubren todo.

Es tarde y solo tenemos tiempo para una breve visita a la Iglesia de Santiago Apóstol. Un estilo diferente, nuevas explicaciones y, de nuevo, un órgano. Este del siglo XVIII. Definitivamente, vendremos al ciclo de conciertos.

Cuando salimos a la calle ya son las 19:30 y todavía luce el sol. El día ha sido largo pero fructífero: muchos descubrimientos, buenos momentos y sobre todo… ¡se acabó nuestra mala suerte!

jueves, 7 de mayo de 2009

Detalles. Esplendor en la hierba.



Fotografías de nuestra compañera Monchi Quintanilla en la senda que conduce a la Cueva del Niño.